Dudas, egoísmos, envidias o celos, orgullo, ignorancia, broncas, son algunas de las cosas que nos impiden orar por el otro.
A veces quisiéramos que todos oren por nosotros, pero son pocas las veces en que hacemos el esfuerzo de orar por los otros. O tal vez siempre oramos por los mismos, porque son a quienes más queremos, o con quienes mejor nos llevamos, o porque es el chico o la chica que nos gusta. Nos olvidamos que muchos por quienes no oramos necesitan de nuestras oraciones. Ellos serían distintos si nosotros orásemos más. Cuando oramos como Dios quiere, siempre pasan cosas cosas inimaginables, si tu has sido testigo de ello como no pensar en que a través de tu oración le pasaran bendiciones a alguien más.
Te invitamos a que hagas una oración por el prójimo y si que le pidas al Señor la necesidad de orar por otros.
Señor Dios, Padre nuestro, te damos gracias
y te glorificamos, porque nos has amado
tanto en tu Hijo Jesucristo. Porque en El
nos has hecho tus hijos adoptivos.
Gracias Padre Santo, porque nos mandas amarnos
unos a otros, y al amarnos, te amamos a Tí y
te reconocemos como Padre.
En Tí Señor, fuente de la vida y del Amor,
reconocemos a los hombres como hermanos,
creados a tu imagen y semejanza. Y lo que
Tú nos mandas que nos amemos los unos a los
otros como Tú nos amas, es lo que más nos
conviene, ya que al amar a nuestros semejantes
maduramos y crecemos como personas.
Ayúdanos, Padre de bondad a amarnos unos a
otros, pues solo así manifestamos al mundo
que somos tus hijos, y sin duda alguna, muchos
otros creerán en tí, Dios de bondad y de Paz.
Bendito, seas Señor, fuente de amor entrañable,
Dios de la vida y de la esperanza, por habernos
creado capaces de amar a Dios y a los seres
humanos, que son nuestro prójimo.
Amén.